21 de dezembro de 2014

Las causas que lograron el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, Moisés Naím

Un giro imprevisto

Biología y tecnología explican el cambio en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El envejecimiento de los Castro, la muerte de Chávez y los cambios del mapa energético, con la caída del precio del petróleo, han propiciado el acercamiento entre dos viejos enemigos



Las banderas de EE UU y Cuba cuelgan en un balcón de La Habana esta semana. / RAMÓN ESPINOSA (AP)
Esta semana se ha producido la más profunda transformación en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en décadas. Lo anunciaron simultáneamente los presidentes Barack Obama y Raúl Castro. Pero, ¿por qué ahora? ¿Por qué este cambio histórico —en una política que lleva vigente más de medio siglo— no se produjo hace tres años, o hace cinco, o por qué no ha esperado otros cinco años más?
La respuesta corta es que el cambio ha sido impulsado por una convergencia sorprendente entre la biología y la tecnología. La primera ha determinado el envejecimiento tanto de los hermanos Castro y de otros líderes de la revolución, como de sus opositores exiliados en Florida, y ha alterado los equilibrios políticos dentro del régimen cubano y la propia política electoral estadounidense. La biología también intervino con el cáncer que causó la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez. Su desaparición contribuyó a aumentar el caos institucional que ha hecho de este país petrolero un benefactor menos seguro para Cuba.

El otro elemento, la tecnología —especialmente las innovaciones en la extracción de petróleo y gas de esquisto— ha permitido que Estados Unidos revolucione el mapa energético mundial, forzando a la baja el precio del petróleo y minando la capacidad de Venezuela de mantener a flote a un país en bancarrota. Cuba necesitaba una alternativa económica y, sorprendentemente, ha terminado encontrándola en su archienemigo, Estados Unidos. Esto dice mucho del pronóstico que sobre Venezuela tienen los bien informados cubanos, cuando deciden abandonar a su generoso e incondicional país títere para abrirse a las inversiones, el comercio y el turismo estadounidenses.
Estados Unidos promulgó en 1961 el embargo económico contra Cuba en respuesta a las expropiaciones de empresas y ciudadanos norteamericanos. La pretensión de derribar el régimen de Castro se hizo explícita en la Ley Helms-Burton, que endureció el embargo al someter a la dictadura a sanciones internacionales. No funcionó. La Ley Helms-Burton no solo no alcanzó sus objetivos sino que, además, redujo las opciones en política exterior de la Casa Blanca. Tanto el Gobierno de Bill Clinton como el de Bush vieron obstaculizada su capacidad para modificar una ley elaborada más en función de estrechos cálculos de la política interna norteamericana que desde una visión más amplia de los intereses nacionales de Estados Unidos en el continente. En un artículo publicado en Foreign Policy (When countries go crazy, 2009) expliqué por qué el embargo contra Cuba no solo era ineficaz, sino que iba en contra del interés nacional de Estados Unidos.
Tanto los republicanos como los demócratas perseguían con ahínco el apoyo del gran contingente de exiliados cubanos con derecho a voto en el decisivo Estado de Florida. Conseguir los apoyos necesarios en el Congreso para cambiar o relajar algunas de las condiciones más duras de la Ley Helms-Burton se convirtió en misión imposible.
A los presidentes les quedaba la opción de actuar unilateralmente mediante decretos, pero los cálculos electorales les disuadían de hacerlo. Todo esto ha cambiado recientemente debido a dos circunstancias políticas: la parálisis persistente en el Congreso y las últimas elecciones de mitad de mandato, que otorgaron la mayoría a los republicanos tanto en el Congreso como en el Senado.
Las consecuencias afectarán a Venezuela, a la paz en Colombia, a la política de EE UU, a los derechos humanos...
Obama se enfrentaba a dos años más de inacción total, un panorama que le pareció inaceptable. En su último discurso sobre el estado de la Unión en enero pasado prometió que, si continuaba el estancamiento en el Congreso, actuaría cuando lo considerase necesario “para tomar medidas sin el Legislativo”. Desde entonces ha sido fiel a esas intenciones de avanzar a solas, emprendiendo reformas políticas muy transformadoras, y enormemente controvertidas. Algunas del año que termina incluyen la respuesta a la llegada desde México y Centroamérica de menores que cruzan solos la frontera; la reforma de las políticas de concesión de préstamos a estudiantes; medidas para contener el cambio climático y la contaminación y un plan para proteger a casi cinco millones de inmigrantes de la deportación y permitir a muchos de ellos trabajar legalmente en Estados Unidos.
El cambio de la política hacia Cuba era un punto más en la lista de cuestiones por resolver antes del final de su segundo mandato. El miércoles pasado, Obama tachó esa casilla.

La biología tiene su impacto en la política exterior

La avanzada edad de los hermanos Castro (Fidel tiene ahora 88 años y Raúl, 83) y el surgimiento del debate sobre la cada vez más cercana sucesión han contribuido a modificar los cálculos del régimen. El envejecimiento del exilio cubano en Estados Unidos (cuya media es de 40 años, comparados con los 27 años del conjunto de la población hispana) también ha creado condiciones más favorables para un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.
En Florida este cambio demográfico ha dado lugar a un nuevo paisaje político. La generación de exiliados cubanos que se oponía ferozmente a cualquier liberalización de la política respecto a Cuba se ha visto reemplazada por un nuevo grupo de población de votantes cubanoamericanos más jóvenes y más dispuestos a explorar nuevas opciones en la relación entre su antiguo país y su país actual. El cambio de actitud es evidente, especialmente entre cubanoamericanos de segunda y tercera generación que llegaron después de 1980 buscando una oportunidad económica más que un lugar en el que refugiarse de las persecuciones políticas, como había sido el caso de gran parte de la anterior oleada de inmigrantes.
Raúl Castro (derecha), junto a varios comandantes cubanos, durante el acto del último aniversario del asalto al cuartel Moncada, en julio de 2007. / ALEJANDRO ERNESTO (EFE)
Los más jóvenes, que llegaron a EE UU hace menos tiempo, saben que la arruinada economía cubana necesita desesperadamente un reajuste. Pocos creen que Cuba vaya a abrirse pronto al libremercado, ni mucho menos a convertirse en una democracia. Pero el presidente Raúl Castro ha sido muy explícito en sus críticas al sistema económico actual, expresando su preferencia por el “modelo chino”, en el que una economía más abierta coexiste con un sistema político cerrado.
El régimen de Castro lleva mucho tiempo posponiendo unas reformas que fortalecerían la economía de la isla, pero que significarían admitir el fracaso de la revolución. Adoptar las mismas políticas que lleva tanto tiempo denunciando sigue siendo un paso demasiado grande para muchos miembros de la dirigencia cubana, especialmente para Fidel.
Retrasar la hora de la verdad ha sido posible gracias al enorme subsidio que Venezuela lleva otorgando a Cuba hace más de una década. Ese salvavidas está ahora en peligro. De nuevo, ha intervenido la biología. La muerte del presidente Hugo Chávez a causa de un cáncer contribuyó a la inestabilidad política de Venezuela. El sucesor que designó, Nicolás Maduro, se ha mostrado ineficaz a la hora de afrontar los muchos problemas que aquejan a su país, y se encuentra maniatado por la lucha de poder entre las diferentes facciones chavistas. El colapso económico y el caos institucional de Venezuela han empujado al régimen cubano a buscar alternativas, en previsión de que Caracas no pueda seguir brindándoles el apoyo del que depende su precaria economía.

Los bajos precios del petróleo afectan a la política exterior

Esta no sería la primera vez que La Habana logra cambiar con éxito de benefactor. A principios de la década de 1990, el desmoronamiento de la Unión Soviética desencadenó una brutal crisis económica en Cuba. El nuevo régimen ruso decidió acabar con el subsidio de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares al año (entre 4.000 y 4.900 millones de euros) que había mantenido a flote la economía de la isla hasta entonces. Muchos factores contribuyeron a la desaparición de la Unión Soviética, pero el fuerte declive de los precios del petróleo entre 1985 y 1991, que supuso una pérdida de aproximadamente 20.000 millones de dólares al año, representó un golpe severo a su economía que fortaleció la posición de los reformistas dentro del Gobierno soviético.
Cuando Rusia dejó de sostener a la economía cubana, la isla entró en una etapa de austeridad económica extrema conocida como el periodo especial. Después de un prolongado sufrimiento de la población, a principios de este siglo el régimen se las apañó hábilmente para sustituir a su antiguo benefactor por el recién elegido Gobierno de Hugo Chávez. Cuba recibe unos 100.000 barriles diarios de petróleo venezolano desde hace casi una década. Si se toma como referencia un precio medio del crudo de 100 dólares, eso suma más de 36.000 millones de dólares, que los cubanos han pagado en especie: con entrenadores deportivos, médicos, servicios de seguridad, instrucción militar y productos agrícolas que cubrirían solo una mínima parte de lo que Venezuela podría haber ganado si hubiera vendido ese petróleo en el mercado.
La historia se repite. El impacto de la caída del precio del crudo en las relaciones internacionales es otra vez determinante y vuelve a afectar a Cuba. De nuevo, el petróleo limita la capacidad del benefactor de Cuba para mantener el nivel de apoyo que ha estado proporcionándole la mayor parte de este siglo. De la misma manera que Cuba sustituyó a la Unión Soviética por Venezuela, ahora espera sustituir a la República Bolivariana por remesas, turismo, comercio e inversiones que llegarán de los Estados Unidos de América, su gran enemigo desde hace años.

¿Y ahora qué?

Será muy difícil que el régimen de Castro consiga mantener un sistema político fuertemente controlado si permite más libertad de comunicaciones, viajes, comercio e inversión. Sin embargo, no es probable que se produzca ni siquiera una apertura política limitada, a no ser, por supuesto, que de repente el actual régimen implosione. Pero la dictadura cubana ha resultado ser muy resistente a las presiones políticas y reprime a los disidentes de manera sistemática, haciendo oídos sordos a las demandas de que ponga fin a las habituales violaciones de los derechos humanos. El Gobierno intentará mantener sin duda un control férreo sobre la población, y sus métodos brutales de represión no desaparecerán. Habrá momentos en que esa represión se haga incluso más dura, cuando el régimen necesite reafirmar su poder. Pero la coacción política resulta más fácil cuando el país está cerrado, aislado y hambriento que cuando está más abierto al mundo. A largo plazo, puede que el régimen sea vulnerable al impacto de una sociedad más abierta.
Castro y Chávez, durante un partido de béisbol en Venezuela en 2000. / REUTERS
Muy pronto el Gobierno cubano no podrá seguir culpando de la bancarrota de la isla a la política estadounidense. A lo largo y ancho de Latinoamérica, el embargo ha sido una reliquia de las torpes intervenciones de Estados Unidos en la región. Se convirtió en un poderoso símbolo que los críticos de Washington ya no van a poder usar tan fácilmente. Si una relación más cercana entre los dos países es buena para Cuba, ¿cómo no va a ser buena también para otros Estados, como el gigante Brasil o la pequeña Bolivia, dos naciones que mantienen relaciones tensas con Estados Unidos?
Las consecuencias imprevistas de los cambios políticos serán probablemente tan sorprendentes como variadas. Afectarán a la política de Venezuela y a las conversaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, a la política interna de Estados Unidos y a la agenda de derechos humanos en la región. Tras el anuncio del restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington, la organización Human Rights Watch hizo público un comunicado celebrando “la decisión del presidente Obama de reformar la política de Estados Unidos ante Cuba y de pedir al Congreso que levante por fin el fracasado embargo. Es evidente que Estados Unidos y la comunidad internacional necesitan una actitud nueva que ayude a poner fin a décadas de abusos del Estado en la isla”.
El senador Marco Rubio (republicano por Florida) no está de acuerdo. Criticó tanto al presidente Obama por tomar esta iniciativa como al papa Francisco por el papel que ha tenido el Vaticano en el proceso para lograr un acuerdo. “Tengo el compromiso de hacer cuanto esté en mi mano para revertir esos cambios”, declaró.
Las decisiones anunciadas el pasado miércoles tal vez no sean el final de una era, pero sin duda abren la puerta a muchas transformaciones históricas.
Traducción: Eva Cruz

20 de dezembro de 2014

Los cambios que vienen de Cuba, Jorge Castañeda

El petróleo de Texas y los saudíes ha hecho lo impensable: abrir el cerrojo castrista


La liberación por el gobierno de Cuba del preso/espía/rehén estadounidense Alan Gross, y la de los tres espías/héroes/agentes encubiertos cubanos en Estados Unidos, junto con los anuncios respectivos de Raúl Castro y Barak Obama, y su conversación telefónica de ayer, marcan el momento más importante en la historia de las relaciones de Estados Unidos y la isla desde 1977. Como se recordará, ese año Jimmy Carter y Fidel Castro llegaron a varios acuerdos entre ambos gobiernos que permitieron la apertura de dos oficinas de intereses en cada capital. La intervención del Vaticano, y de Canadá, uno de los gobiernos más anti-castristas del mundo democrático, fue decisiva y asegura el cumplimiento de todas las etapas del acuerdo. La valentía de Barack Obama y de Raúl Castro garantizan lo demás.
No es el fin del embargo; eso solo lo puede cambiar el Congreso norteamericano. No es una normalización plena: habrá embajadas pero no embajadores. Pero sí es un avance notable: podrán viajar mas fácilmente los norteamericanos sin ascendencia cubana a La Habana; se liberarán las transacciones bancarias entre ambos países; algunos temas comerciales se abrirán; y Cuba será retirada de la lista de países que apoyan al terrorismo por el Departamento de Estado.
A primera vista, esto sugiere un gran triunfo cubano, una reculada y rectificación norteamericana, tardía pero bienvenida. Parece una confirmación de las posturas más pro-cubanas y anti-yanquis en América Latina. A cambio Cuba entrega muy poco: Gross, liberar a 53 presos políticos, permitir la entrada de observadores de la Cruz Roja Internacional y relatores de Derechos Humanos de Naciones Unidas (lo que pedimos nosotros hace catorce años) y la ampliación del acceso a Internet en la isla. No es gran cosa, en vista de lo obtenido: el restablecimiento de relaciones diplomáticas al cabo de más de medio siglo de ostracismo.
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Los cubanos siempre se han negado a negociar su régimen político contra el fin del embargo
Falta una variable en la ecuación. ¿Dónde encontrarla? La respuesta se halla en Caracas, en Moscú y en los yacimientos de gas y crudo shale en Dakota del Norte y en Eagle Ford en Texas. Me explico. Debido al incremento espectacular de la producción petrolera de Estados Unidos, a la recesión europea y japonesa, aunado a la decisión sáudi de reventar a gobiernos poco afines a Riyadh, y al enfriamiento de las economías china e india, los precios del petróleo se han desplomado. El gobierno mexicano se ha cubierto para el año entrante. Pero hay dos gobiernos que no pudieron: el ruso y el venezolano. Son precisamente aquellos que, en el segundo caso, mantenían a flote la inexistente economía cubana, y en el primero, se constituyeron en la esperanza de recambio cuando Nicolás Maduro y los restos del chavismo no pudieran salvar a la isla.
El caso de Venezuela es el más importante. No sólo se han desplomado los ingresos del estado venezolano y de la economía en su conjunto. El tipo de cambio negro se encuentra a 30 múltiplos del oficial; la hiperinflación acecha; las escaseces se generalizan; y los países beneficiarios de anteriores subsidios venezolanos en materia petrolera recompran su deuda con Caracas a 40 centavos por dólar. Para cualquiera que vea las cosas de frente, es obvio que Venezuela no podrá seguir subsidiando al régimen castrista con hasta 100,000 barriles de petróleo diarios; es cada vez más probable que se produzca un cambio político importante en Venezuela, en un sentido u otro, que imposibilite perpetuar la tabla de salvación para Cuba.
Así se cierra el círculo. Todos los economistas que han estudiado las llamadas reformas cubanas reconocen que no han surtido el efecto deseado; la economía isleña está desahuciada. Todos admiten que sin la subvención venezolana, Cuba se encontrará de nuevo en una crisis como la de los años 90. Y todos saben que la única posibilidad de éxito de dichas de reformas radica en una normalización plena con Estados Unidos. Pero a pesar de la mejor voluntad de Obama, y de muchos Demócratas en Washington, sin algún tipo de concesión cubana de fondo en materia de democracia y derechos humanos .... esa normalización es imposible
Como lo demuestra el libro Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana, publicado hace unas semanas, los cubanos siempre se han negado a negociar su régimen político contra el fin del embargo o una normalización con EU. Por tanto, eso no fue incluido en los anuncios de hoy. Pero apuesto doble contra sencillo que muy pronto veremos cambios políticos y en materia de derechos humanos de gran envergadura en Cuba. No es comprensible que Obama le haya dado tanto a Raúl, a cambio de tan poco. La correlación de fuerzas es la que es, y el hasta ahora inexistente pragmatismo cubano se le ha impuesto al régimen por necesidad. Quien hubiera pensado que petroleros tipo James Dean en Dakota del Norte y Texas, junto con príncipes de la familia Saud, lograran abrir el cerrojo castrista, cuando nadie mas había podido.
Jorge G. Castañeda es analista político y miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de EE UU.

CUBA/USA: Así cayó el Muro del Caribe

Un consejero de Obama y un diplomático hispano de EE UU fraguaron con los negociadores cubanos en nueve reuniones el acercamiento entre ambos países

 Washington 20 DIC 2014 - 03:12 CET, El País
Barack Obama habla con Raúl Castro en el despacho Oval, en presencia de Ben Rhodes y Ricardo Zúñiga, entre otros. / CASA BLANCA
Barack Obama se acercó a Raúl Castro. Se saludaron. Castro sonrió. El encuentro ocurrió en diciembre de 2013, en el funeral de Nelson Mandela en Johannesburgo (Sudáfrica). Fue breve: seis segundos.
La cordialidad entre los presidentes de Estados Unidos y de Cuba sorprendió al mundo. Ambos llevaban medio año embarcados en un proyecto secreto: el deshielo en las relaciones entre dos países enfrentados durante más de medio siglo.
La caída del último muro de la Guerra Fría en América es el resultado de un esfuerzo que empezó en 2009
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Esta semana, un año después del saludo en el estadio, Obama y Castro han anunciado la normalización de las relaciones. Washington y La Habana intercambiarán embajadores. EE UU retirará a Cuba de la lista de Estados que patrocinan el terrorismo, y facilitará el comercio y los viajes.
La caída del último muro de la Guerra Fría en América es el resultado de un esfuerzo que empezó en 2009. Ese año Obama —un senador novato que, con una retórica ilusionante, prometía hablar con los enemigos de su país y arreglar el mundo— llegó a la Casa Blanca. Pero no fue hasta la primavera de 2013 cuando el presidente de EE UU, en su segundo y último mandato, autorizó el inicio de unas negociaciones en las que, además de emisarios de los Gobiernos estadounidense y cubano, han participado el Vaticano, como mediador, y Canadá y el propio Vaticano como anfitriones de la mayoría de las reuniones. “Hoy América decide liberarse de las cadenas del pasado para alcanzar un futuro mejor”, dijo Obama el miércoles en la Casa Blanca.
Obama y Castro en el funeral de Nelson Mandela. / REUTERS
Las negociaciones comenzaron en junio de 2013 en Canadá
Esta es una primera aproximación, elaborada a partir de entrevistas y declaraciones de protagonistas y observadores, de esta negociación. Sus protagonistas son jóvenes asesores de la Casa Blanca —personajes que se parecen más a actores secundarios de la serie El Ala Oeste que a negociadores de la Guerra Fría—, veteranos emisarios del aparato diplomático más antiguo de la tierra, el Vaticano, y representantes de uno de los últimos regímenes comunistas del mundo. Incluye varios espías curtidos y un cooperante, Alan Gross, detenido en La Habana en diciembre de 2009 y liberado el pasado miércoles en el marco del canje de presosque ha logrado el deshielo entre EE UU y Cuba.
Las negociaciones comenzaron en junio de 2013 en Canadá, pero la prehistoria de la negociación comenzó casi un año y medio antes. El senador demócrata Patrick Leahy, que voló con Gross a bordo del avión que devolvió al contratista a EE UU, y su asesor Tim Rieser conocían bien a los Castro desde los años noventa. Y a ambos les preocupaba la detención de Gross.
A principios de 2012, Leahy y Rieser abordaron el caso con las autoridades cubanas, incluido con el presidente Raúl Castro, y “cómo podía llevar a algo más grande”, recuerda Rieser. Se lo comunicaron a la Casa Blanca.
“Leahy sintió que este era el momento, con Obama en la Casa Blanca, de intentar mover nuestra relación con Cuba hacia otro lugar y sabíamos que eso iba a requerir traer a Gross de vuelta”, explica el asesor del senador, con experiencia en otros casos de presos en el extranjero.

Obama adoptó, tras llegar a la Casa Blanca, algunas medidas para flexibilizar el envío de remesas a Cuba y los viajes de cubanoamericanos a la isla. Pero tuvo que sufrir una pequeña humillación en la Cumbre de la Américas que se celebró en Colombia en abril de 2012, y ver cómo Cuba iniciaba una tímida liberalización, para decidirse a apretar el acelerador.Pero advirtieron a la Administración de que pedir únicamente la liberación de Gross era “una estrategia sin posibilidades de éxito”. “Cualquiera que sepa algo de los Castro sabe que no responden bien a los ultimátums. Los cubanos dejaron claro que estaban ansiosos por hablar con EE UU pero que no estaban preparados para hacer concesiones unilateralmente”, añade Rieser.
En la cumbre, Obama escuchó el clamor del resto de socios —incluidos aliados como Colombia y México— contra el embargo de EE UU a Cuba y en favor de invitar a este país a la próxima cumbre. Tras salir reelegido en las presidenciales de 2012, sin ruido ni publicidad, el mandatario situó Cuba como una de las prioridades de su política exterior. Tras el fiasco de la cumbre, el presidente cambió de consejero en asuntos latinoamericanos. Sustituyó a Dan Restrepo por Ricardo Zúñiga con el objetivo de impulsar el contacto con La Habana.
En la primavera de 2013, el presidente de EE UU autorizó “discusiones exploratorias” con funcionarios cubanos. Los primeros intercambios de mensajes fueron a través de la Sección de Intereses de EE UU en La Habana, que hace funciones de embajada desde el fin de las relaciones diplomáticas, en 1961, y a través de las delegaciones de ambos países en la ONU, en Nueva York.
Obama designó a dos emisarios atípicos: su escritor de discursos y consejero predilecto en política exterior, y un diplomático nacido en Honduras con experiencia en asuntos cubanos.
Tras el fiasco de la Cumbre de las Américas de 2012, EE UU cambió de consejero en asuntos latinoamericanos para impulsar el contacto con La Habana
Ben Rhodes, nacido en 1977, y Zúñiga, nacido en 1970 y emigrado a EE UU cuatro años después, forman una extraña pareja: poco conocidos fuera de los círculos diplomáticos y políticos de Washington y sin el caché de otros negociadores del pasado, como Henry Kissinger o Zbigniew Brzezinski.
Pocas personas gozan de la confianza del presidente como Rhodes. El alambicado nombre de su cargo —asistente del presidente y viceconsejero de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas y Escritura de Discursos— no refleja su influencia real. Rhodes era un aspirante a novelista hasta que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en su ciudad, Nueva York, le cambiaron la vida. Empezó a escribir discuros para el congresista Lee Hamilton. En 2008 se unió al equipo de campaña del entonces senador Obama. Su victoria le llevó a la Casa Blanca, donde sus poderes no han dejado de crecer. El de Cuba no es el primer acuerdo con un país rival que ayuda a negociar. En 2011 contribuyó a la apertura a Birmania y las negociaciones con el régimen militar del país asiático.
En el Vaticano se destaca el papel de Pietro Parolin, quien de 2009 a 2013 ejerció como nuncio en Venezuela
La trayectoria de Zúñiga, hijo de un diplomático hondureño y una ciudadana de EE UU, es distinta. No proviene de la política, como Rhodes, sino del servicio diplomático. Director para el Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional desde 2012, Zúñiga ejerció antes como consejero político en la Embajada de EE UU en Brasilia, dirigió la Oficina de Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado y estuvo destinado en la Sección de Intereses de EE UU en La Habana.
Seguidor de la serie de intriga política House of Cards y lector de Mario Vargas Llosa, el diplomático  fue viceconsejero político de la Embajada de EE UU en Madrid entre 2004 y 2007, donde se ocupó de la cooperación antiterrorista entre EE UU y España.
Los intentos de obtener la identidad de los negociadores cubanos han resultado infructuosos.
Canadá ejerció de anfitrión, no de mediador, en siete sesiones negociadoras
Canadá ejerció de anfitrión —no de mediador— en, como mínimo, siete de las nueve sesiones negociadoras. Seis reuniones se celebraron en la capital, Ottawa, y una en Toronto, la ciudad más poblada del país. Rhodes y Zúñiga volaban en vuelos comerciales, sin despertar sospechas ni alterar sus agendas en la Casa Blanca. La distancia de La Habana es mayor: cinco horas.
No es casualidad que Canadá fuese el país elegido. Aliado estrecho de EE UU y miembro de la OTAN, también ha sido durante décadas uno de los países occidentales más cercanos a Cuba. Canadá era campo neutral, un papel comparable al de Austria o Finlandia en la Guerra Fría. Canadá jamás rompió relaciones diplomáticas con Cuba.
En la primavera de 2014, las negociaciones lograron un impulso decisivo. Primero, tras la reunión del papa Francisco con Obama, el 27 de marzo en el Vaticano. Después, cuando EE UU recurrió a una táctica habitual en la Guerra Fría y se sacó una carta oculta en la negociación por el intercambio de presos: un cubano que había espiado para EE UU y estaba preso en Cuba desde hacía casi veinte años.
Benedicto XVI con Fidel Castro en 2012. / OSSERVATORE ROMANO
Como Canadá, la Santa Sede nunca interrumpió las relaciones diplomáticas con Cuba
La nueva carta permitía a EE UU plantear la negociación como un intercambio de espías, puesto que Gross era para Washington sólo un cooperante y así lo ha mantenido hasta el final.
Rieser, el asesor del senador Leahy, siguió participando en el diálogo, con un “contacto cercano” con Zúñiga. Su objetivo era apoyar y asesorar a Obama y a Zúñiga en las discusiones.
En verano, el Papa envió sendas cartas a Obama y a Castro. En ese momento, según Rieser, las posibilidades de un acuerdo Washington-La Habana eran "muy buenas". Pero también se sabía que podían saltar por los aires en cualquier momento: si la salud de Gross empeoraba, todo descarrilaría y el deshielo podría quedar aplazado años o décadas.
En la Cuba de hoy, la presencia de la Iglesia de Roma es todavía muy debil, en comparación con el papel que jugó en la transición de países como Chile y Polonia
Cuba era consciente de ello. En cuatro llamadas telefónicas durante el pasado verano, el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, advirtió a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla -al que conocía de su etapa como presidente del Comité de Exteriores del Senado-, que si le pasaba algo a Gross "nunca habría una mejor relación con Estados Unidos", según revela un funcionario del Departamento de Estado que pide el anonimato.
El papel del Vaticano ha sido central. Durante los últimos meses las reuniones internas en el Vaticano han sido numerosas. Como Canadá, la Santa Sede nunca interrumpió las relaciones diplomáticas con Cuba. Ya desde Juan XXIII, la derecha más ultramontana ponía en circulación el rumor de que Fidel Castro iba a ser excomulgado. “No sé de donde salió esa historia”, explica ahora el secretario particular de Juan XXIII, el cardenal Loris Capovilla, quien acaba de cumplir 99 años, “pero es solo una leyenda. Ni se le pasó jamás por la cabeza al papa Juan ni a sus sucesores”.
El milagro es que nada se supiese ni filtrase hasta este miércoles
Juan XXIII se enfadó mucho cuando se enteró de que, nada más estallar la revolución de Fidel Castro, los curas y las monjas católicas estaban saliendo de Cuba a toda prisa: “¡No pueden escapar, la Iglesia no se escapa nunca, es necesario que se queden allí!”. Aquel enfado del papa Roncalli es recordado ahora por el que ya entonces era su secretario particular, Capovilla. “No podré olvidar nunca el dolor y la decepción del papa Juan por la fuga del clero local tras la llegada al poder de Castro".
Aquella tarde el Papa estaba furioso y no paraba de repetir: "¡Las relaciones diplomáticas no se interrumpen nunca!”. Aquel enfado se tradujo durante las décadas siguientes en un acercamiento constante, silencioso, difícil muchas veces, pero tan firme que dos papas considerados muy conservadores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, apoyaron las relaciones diplomáticas visitando la isla
En la Cuba de hoy, la presencia de la Iglesia de Roma es todavía muy débil —en comparación con el papel que jugó en la transición de países como Chile y Polonia—."Y sin embargo, la Iglesia es hoy la única entidad que recibe apoyo del exterior en Cuba y no es criticada por ello por el régimen castrista”, declara Eusebio Mujal-León, profesor en la Universidad jesuita de Georgetown, en Washington, y autor de varios libros sobre Cuba y América Latina.
Con estas negociaciones, termina una etapa en la diplomacia y en la presidencia de Barack Obama
No cabe duda de que el Vaticano desea penetrar en la isla. Si se abren iglesias y se destinan curas a Cuba se da el primer paso para acceder a la eduación en las escuelas y entrar en la televisión, por ejemplo, como camino para una nueva evangelización postcastrista.
Fue en el Vaticano donde, el pasado octubre, se selló el acuerdo sobre el intercambio de presos y los primeros pasos hacia la normalización. En noviembre, en la última de las reuniones, los negociadores acabaron de perfilar los detalles técnicos en Canadá.
El milagro es que nada se supiese ni filtrase hasta este miércoles por la mañana, cuando la Casa Blanca anunció el acuerdo.
"Tenía que hacerse así para mantenerlo en secreto y para que funcionase”, dice Peter Kornbluh, director del Proyecto de Documentación de Cuba y coautor de Back channel to Cuba (Canal oculto a Cuba), unas historia de los contactos secretos entre Washington y La Habana desde la revolución de 1959. “Es posible que sea el último gran episodio de diplomacia por canales ocultos entre Estados Unidos y Cuba", añade Kornbluh.
Con estas negociaciones, termina una etapa en la diplomacia y en la presidencia de Barack Obama. En julio de 2007, cuando Obama le disputaba a la experimentada Hillary Clinton la candidatura demócrata a la Casa Blanca, un ciudadano les preguntó en un debate si estaban dispuestos a reunirse con el líder de Cuba sin condiciones previas.
“Sí”, respondió Obama.
Clinton respondió que no.
Ahora Obama, que se ha declarado abierto a viajar a La Habana en el futuro, puede cumplir aquel vaticinio.
Esta información ha sido elaborada por Yolanda Monge, Joan Faus y Marc Bassets en Washington y Pablo Ordaz en Roma.


The Science Of Spanking: What Happens To Spanked Kids When They Grow Up?

Adam Mordecai Curator: 

The science of corporal punishment. With fact-checked facts and everything.
You know what the most annoying thing in the world is when you are a parent? Other people telling you what to do as if they know better. Backseat parenting drives me crazy. Until I'm the one doing it. I have dear friends who spank their kids, and I always try to talk to them about the science of it. They always respond with, "I know what's best for my kids, just like you know what's best for yours." Which is exactly what I'd say if someone told me that I was doing it wrong. Every kid is different. Every kid has their needs.
However, during those discussions, I'd say there is science that backs up doing something other than spanking. They'd always ask for specifics. I never had them. Until now. So here's an infographic explaining what 36,000 people and 88 studies found.
The biggest takeaway for me? Even if you spank with control, discipline, and good intent, your kids are more likely to have depression and engage in aggressive behavior in adulthood.
Click the image to see it in closer detail.
For those of you who spank your kids, let me just declare: I am in no way attacking your parenting skills or blaming you for anything. Parenting is hard. I've wanted to spank my kids on numerous occasions. But learning about the science can help you in the future.
Maybe it's what you grew up with. Maybe it's what you have always known. But the science is hard to ignore. Take from it what you will, but just know I'm not here to judge you — I'm only here to ask you to consider an alternative.
I think we can all agree that we want what is best for our children.

19 de dezembro de 2014

Por que, no Brasil, 3,8 milhões de crianças e adolescentes estão fora da escola?

19 de dezembro de 2014
Conhecer os motivos que afastam esses alunos dos estudos é o primeiro passo para combater o problema

Fonte: Revista Escola Pública



Após repetir a sétima série, há cinco anos, Pablo Luiz Vizcaychipi resolveu abandonar a escola. Outra repetência já constava em seu histórico na Escola Estadual de Educação Básica Apeles Porto Alegre. Desmotivado, mas sabendo da importância dos estudos, ele tentou fazer um curso supletivo, mas não conseguiu dar continuidade. "Fiquei pouco tempo ali e então parei de vez", conta o morador da capital gaúcha, hoje com 18 anos.

Durante o tempo em que ficou sem estudar, Pablo entrou para as estatísticas da exclusão escolar no Brasil. Em todo o país, 3,8 milhões de crianças e adolescentes de 4 a 17 anos não frequentavam a escola em 2010, segundo dados do último Censo. As duas pontas da Educação Básica são as mais afetadas pela exclusão escolar. Entre crianças de 4 e 5 anos, 1,1 milhão está fora da pré-escola. Na faixa etária entre os 15 e 17 anos, são 1,7 milhão de adolescentes que não estuda. Já entre crianças e adolescentes de 6 a 14 anos, 3,3% estavam fora da escola no período do levantamento, o que corresponde a 966 mil meninos e meninas fora do ensino fundamental (veja infográfico).

As causas da exclusão são tão complexas quanto a própria desigualdade brasileira. Se por um lado as políticas públicas têm se mostrado ineficientes na universalização das vagas e na redução do fracasso escolar - motivo que fez Pablo deixar a escola -, por outro, questões como o preconceito, a pobreza e o isolamento geográfico continuam a afastar crianças e adolescentes de seu lugar de direito.

Para Alejandra Meraz Velasco, gerente da área técnica do Todos pela Educação, os cenários da exclusão variam de acordo com a etapa de ensino. Na pré-escola, destaca-se a dificuldade de acesso. "A demanda existe, há muitas mães esperando por uma vaga para seus filhos", diz. A baixa oferta de vagas ocorre, pois até há pouco tempo, a educação infantil era alvo secundário das políticas públicas. "Os esforços para sua universalização são muito recentes. Apenas em 2013 se determinou a obrigatoriedade da matrícula na pré-escola, a partir da Lei nº 12.796", explica. Os municípios têm até 2016 para estruturar suas redes de modo a ofertar vagas suficientes para as crianças de 4 e 5 anos.

Já no ensino fundamental, o problema não é de falta de vaga, mas de vulnerabilidade social. "Quem está fora da escola são crianças com deficiência, que vivem em comunidades rurais isoladas, pobres ou em conflito com a lei", avalia Alejandra. Além disso, é nessa etapa que os problemas de dentro da escola começam a impactar as taxas de frequência. Como consequência de experiências de repetência, baixo desempenho, atraso e discriminação, o abandono escolar cresce à medida que as séries avançam. De acordo com o Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), 440 mil crianças em idade para cursar o primeiro ciclo do ensino fundamental estão fora da escola. No segundo ciclo, o número aumenta para 530 mil. "Fora da escola não pode. Dentro da escola sem aprender também não pode", resume Cleuza Repulho, presidente da União Nacional dos Dirigentes Municipais de Educação (Undime).

Foi o que aconteceu com o porto-alegrense Pablo. "Acho que por ter repetido dois anos e ver todos que eu conhecia em outras séries, acabei me desmotivando. Quando tentei outra escola, a situação ficou ainda pior", conta.

"Não são os alunos que saem da escola. Eles são expulsos", afirma Iracema Nascimento, coordenadora executiva da Campanha Nacional pelo Direito à Educação. Para ela, o modelo de escola atual não é adequado a seu público e se torna cada vez menos atrativo conforme o decorrer dos anos escolares. Na segunda fase do fundamental, o abandono se intensifica. Na faixa dos 11 aos 14 anos de idade, há 5,8 milhões de estudantes matriculados em séries que não correspondem a sua idade.
Os números da exclusão atingem seu auge na última etapa da Educação Básica. Entre os 15 e 17 anos, o atraso escolar atinge 56% dos estudantes. São 1,7 milhão de adolescentes fora da escola, quase 45% do total de excluídos. "A escola não oferece incentivos para que os jovens continuem a estudar. Por isso, eles desistem e vão buscar outras atividades", acredita Alejandra. Desmotivados e muitas vezes sob pressão para ajudar no sustento de suas famílias, eles abandonam os estudos. Segundo o Censo, 6,2 mil crianças de 10 anos tinham como única ocupação o trabalho. Na faixa etária dos 10 aos 14 anos, o número aumenta para 79,7 mil. Já entre os 15 e 17 anos, 521 mil adolescentes têm como única ocupação o trabalho.

Fora do sistema educacional, Pablo procurou por emprego. "Queria ser independente. Trabalhei bastante, não ganhei muito. Amadureci e com incentivo de família e amigos, resolvi voltar a estudar." No início deste ano, ele retomou os estudos, se matriculou em uma turma da Educação de Jovens e Adultos (EJA) e está indo para o 9º ano do fundamental.

Perfil da exclusão
As causas para a exclusão escolar variam de acordo com a faixa etária, mas os indivíduos mais atingidos têm o mesmo perfil. O relatório O enfrentamento da exclusão escolar, publicado pelo Fundo das Nações Unidas para a Infância (Unicef) em parceria com a Campanha Nacional pelo Direito à Educação, utilizou os microdados do Censo para traçar o perfil dessas crianças e adolescentes. De acordo com o documento, seja na pré-escola, no ensino fundamental ou médio, os mais excluídos são os que vivem na zona rural, os negros, os pobres, os provenientes de famílias com baixa escolaridade e aqueles sob risco de violência e exploração. Além disso, a exclusão também é grande entre indígenas, crianças e adolescentes com deficiência ou em conflito com a lei. "Isso indica que as desigualdades da sociedade brasileira se refletem no sistema educacional", avalia Iracema.

A escolaridade dos pais ou responsáveis é uma das barreiras ao acesso à educação. "A diferença na taxa de frequência entre crianças e adolescentes oriundos de famílias em que os pais ou responsáveis não estudaram ou não completaram o fundamental e aqueles que concluíram a Educação Básica é significativa", aponta Alejandra. Dado que revela o impacto positivo da educação a longo prazo. "Educar hoje os futuros pais é a melhor saída para educar a próxima geração", ressalta.

A renda familiar também influencia a frequência à escola. Entre as crianças de 6 a 14 anos, 5,2% das que vivem em domicílios com rendimento mensal per capita inferior a um quarto do salário mínimo não frequentam a escola. Conforme a renda aumenta, a exclusão diminui. Nas famílias com rendimento de um ou dois salários mínimos, a taxa já diminui para 2%.

Na zona rural, a dificuldade de acesso é o maior entrave à frequência. Embora as políticas de atenção à educação no campo tenham diminuído a diferença histórica entre as taxas de escolarização nas zonas urbanas e rurais, ela ainda é significativa e o percentual de excluídos no campo é maior do que nas cidades. A situação é ainda mais grave na faixa dos 4 e 5 anos. Enquanto 83% das crianças da área urbana nessa faixa etária frequentam a escola, na zona rural o número é de apenas 67,6%. Dentro desse grupo, merecem ainda mais atenção os quilombolas e indígenas.

"Não existem estudos específicos sobre quantas crianças estão fora da escola por falta de transporte escolar", comenta Iracema. Mas há dados aproximados. Em 2012, o Censo Escolar realizou um levantamento com alunos de escolas da zona rural, mostrando que dos 6 milhões de crianças e adolescentes matriculados no campo, 3,6 milhões não eram atendidos por sistemas de transporte escolar público, quase 60% do total. Devido a questões geográficas, aliadas a fatores econômicos, as diferenças entre as regiões são significativas. No Sul, 29% dos estudantes da área rural não contam com transporte escolar. No Norte a taxa é de 57% e no Nordeste, de 67%.

"Outro grupo em situação preocupante é o de pessoas com deficiência", lembra Alejandra. De acordo com pesquisa do Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (Ipea), apenas 18% das escolas públicas têm condições de acessibilidade. São poucas as salas com equipamentos e materiais didáticos adequados a esses alunos e nas escolas do campo, isso é raridade.

Preconceito
E mesmo quando o aluno vence esses obstáculos, ainda se depara com a discriminação racial dentro da escola. Em todas as faixas etárias, crianças e adolescentes negros estão em desvantagem em relação ao acesso e à permanência escolar. Segundo o relatório do Unicef, as taxas de matrícula entre negros e brancos são equivalentes no início do ensino fundamental, mas, ao longo dos anos, mais negros abandonam os estudos. No ensino médio, são um milhão de adolescentes negros fora da escola contra 653 mil brancos.

Não há dados estatísticos sobre quantos alunos deixaram a escola por serem discriminados. "São situações invisíveis, porque o preconceito racial não é assumido pela sociedade brasileira", afirma Iracema, da Campanha Nacional pelo Direito à Educação. Mas dados da Fundação Instituto de Pesquisas Econômicas (Fipe) ajudam a esclarecer o problema. Os resultados de uma amostra representativa feita com 500 escolas públicas do país revelaram que 19% dos entrevistados, entre diretores, professores, funcionários, alunos e responsáveis, tinham conhecimento de práticas discriminatórias envolvendo humilhação e agressão a negros no ambiente escolar. Para Iracema, "os números mostram que a exclusão dos negros acontece mais intensamente dentro da escola".
Responsabilidade pública
Uma consulta feita com 503 dirigentes municipais de educação mostrou que eles têm dificuldades para reconhecer quem são as crianças e adolescentes fora da escola em seus municípios. O levantamento mostrou que eles acreditam que o perfil predominante dos excluídos é de crianças e adolescentes que trabalham, residem na área rural e/ou estão em conflito com a lei, respectivamente. Os menos citados foram os indígenas e os negros (veja gráfico). Para Cleuza, da Undime, parte do equívoco vem do fato de nunca antes ter sido realizada uma pesquisa tão completa, com cruzamento de vários dados, sobre a exclusão.

Outro problema grave observado foi a culpabilização dos estudantes e da família pela exclusão escolar. Entre os gestores, a dificuldade mais citada para o acesso à escola foi a falta de interesse dos alunos pelos estudos. Para Iracema, o hábito de buscar a culpa nos outros é um grave problema na gestão educacional. "Esse senso comum foi terrivelmente absorvido e é muito difícil de derrubar. Isso acaba pesando para o lado mais fraco, que são as crianças e os adolescentes", critica.

"É do gestor a responsabilidade por manter o aluno na escola, criar as condições necessárias para isso e cuidar para que ele, além de ficar, tenha sucesso nos estudos. São duas frentes importantes. E agora temos os dados, ninguém precisa adivinhar nem prejulgar o que está acontecendo. E municípios podem abrir os microdados do IBGE até para localizar informações, endereço dessas crianças", defende Cleuza.

A solução pode começar com uma mudança de foco. "Percebemos que os gestores têm uma preocupação com aqueles que estão dentro da escola, mas se esquecem de quem está fora", analisa a coordenadora. Para superar essa questão, o Unicef, em parceria com a Campanha Nacional pelo Direito à Educação, lançou o Fora da escola não pode, com o objetivo de mostrar aos administradores públicos que a exclusão também é um problema do sistema. No site do movimento, os gestores podem encontrar estatísticas sobre quantos são e quem são os excluídos por município, segundo recortes de renda, raça, gênero, localização, etc. "O diagnóstico é o primeiro passo para fazer com que essas crianças e adolescentes frequentem o seu lugar de direito", aponta Iracema.

Além disso, cuidar da própria qualidade do ensino garante a frequência escolar. "Questões como repetência e aproveitamento são muito importantes. É preciso ter cuidado para que as crianças tenham um bom fluxo escolar", diz Alejandra. Já Iracema ressalta que o estudante nunca é responsável pelo seu fracasso escolar. "A repetência diz claramente: 'nós não fomos capazes de ensinar essa criança e dar a ela o que nós temos para oferecer'. E essa responsabilidade não é exclusiva do professor. Quando uma criança repete de ano, acumula insucessos e decide abandonar os estudos, todo o sistema é responsável."
Plano de ação
Para Cleuza, a primeira ação dos gestores deve ser entender os motivos da exclusão em sua rede de ensino. "Precisamos saber o que está afastando esses alunos da escola, se é a falta de transporte, se é o trabalho, distância da escola, se são problemas familiares, às vezes eles sofrem violência doméstica, por exemplo." A partir disso, é preciso buscar soluções para os problemas e também monitorar para que a criança permaneça com sucesso. "Se na escola ocorrem muitas faltas de professores, isso desestimula os alunos, então será preciso organizar a rede para evitar essa situação."

Alejandra também sugere a criação de um plano de ação a partir do que já existe: há vagas suficientes na pré-escola? Será preciso construir mais escolas ou as já existentes darão conta de receber a demanda excluída? Há professores suficientes ou será necessário realizar concurso público? No caso do ensino fundamental, ela aconselha a articulação com outras pastas. "É preciso que todas as secretarias façam parte de uma rede para a garantia do direito à educação. A Saúde pode auxiliar na localização de crianças com deficiência. Como muitos dos excluídos se encontram em situação de vulnerabilidade social, a Assistência Social pode desenvolver um trabalho importante", diz.

Cleuza ainda destaca o papel dos gestores das escolas, de busca ativa pelos alunos excluídos. "Não se pode deixar o abandono se consolidar. Essa criança está doente? Que tipo de doença? O papel da escola é tentar mapear e fazer esse corpo a corpo, já que ela, que está próxima da comunidade, conhece a família do aluno." Ela conta que em São Bernardo do Campo (SP), onde é secretária de Educação, se a criança faltar dois dias seguidos, a unidade já entra em contato com o responsável e avisa o conselho tutelar se preciso.

Maria Paula Twiaschor, formadora da Comunidade Educativa Cedac, também ressalta que não basta fazer a chamada diariamente, mas tomar providências a partir do que ela indica. Sem essa ação desde o início das faltas, a tendência é que os problemas cresçam com o tempo. "Quando o aluno retoma os estudos depois de ter abandonado a escola, está fora da série adequada à sua idade, seus interesses também já são diferentes dos do restante da turma, mais nova, e fica ainda mais difícil seguir as aulas. Para as redes também, o investimento feito nesse aluno que não conclui os estudos é desperdiçado."

PME
Até julho do próximo ano, as redes devem elaborar ou atualizar seus Planos Municipais de Educação (PMEs), momento propício para levantar os dados de exclusão escolar da rede, suas causas e elaborar um plano de ações para combatê-la no documento final do PME. "É absolutamente necessário trazer essa questão para a discussão dos planos. O PME precisa prever ações para o combate à evasão, à repetência", afirma Cleuza.
Maria Paula ressalta a importância de discutir essas questões em um outro documento, o Projeto Político-Pedagógico das escolas. "As unidades devem buscar conhecer quem é aquela população que elas atendem, não para estigmatizá-la, mas para conhecer suas dificuldades e prever ações para enfrentar seus problemas escolares", explica. Ela ainda recomenda que as escolas analisem as taxas de crescimento populacional do bairro em que estão localizadas, para se planejar se a tendência for aumentar o número de alunos, por exemplo.