14 de março de 2012

De la pluma a la computadora: como enriquecer la educación, Por Nora Bär


Podemos tener agrias discusiones sobre la megaminería, la seguridad, los subsidios y también por el fútbol. Pero debe haber pocos temas que en los que acordemos tanto como en la urgencia de enriquecer la educación. Como dijo Diego Golombek en una de sus conferencias en la Segunda Escuela Latinoamericana de Neuroeducación, en El Calafate, tenemos problemas de excelencia y de equidad. "La verdadera hermandad latinoamericana es que todos estamos al final de [la lista de resultados de las pruebas de rendimiento educativo] PISA", bromeó, ante la audiencia que reunió a científicos de muchos países de la región.
Lo cierto es que, más allá de los problemas edilicios, la escuela enfrenta dilemas que no son fáciles de resolver. "Los programas son demasiado largos y poco interesantes para los alumnos, hay poca ciencia (especialmente experimental y en el nivel preescolar) y casi no existe educación informal que complemente la escolar -enumeró Golombek-. Además, la formación de los docentes no es adecuada para la enseñanza de las ciencias y los científicos están prácticamente divorciados de la educación."
Pero si hay carencias en la etapa inicial, la secundaria es un intríngulis aún mayor. Según escribe Carmelo Polino, compilador de Los estudiantes y la ciencia , un trabajo que analiza las respuestas de una encuesta a 9000 jóvenes iberoamericanos sobre la escuela media y la educación científica, "además de las crudas realidades socioeconómicas de muchos sectores de la población", a las escuelas públicas les falta competitividad; a los docentes, un sistema de educación continua, y todo eso resulta en un magro desempeño académico con importantes déficits de aprendizaje y de adquisición de capacidades básicas, por ejemplo en matemáticas y lectura. "Muchos de [los estudiantes] no alcanzan los niveles de rendimiento que se consideran imprescindibles para incorporarse a la vida académica, social y laboral actual", afirma el informe.
Otro trabajo, esta vez del Banco Interamericano de Desarrollo y dedicado al estado de la educación matemática en América latina y el Caribe, destaca con dureza que las clases "se caracterizan por la pura memorización de operaciones rutinarias y la regurgitación de datos".
Y si hablamos del desarrollo de la creatividad, los valores y el espíritu crítico, forman parte de un territorio que la ciencia sólo ahora está empezando a explorar.
Por supuesto, transformar este panorama exige bastante más que el aporte de los neurocientíficos. Pero seguro que no podrá hacerse si se pasa por alto lo que ellos tienen para decir...
La Nación, Miércoles 13 de Marzo

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