15 de novembro de 2011

El abandono escolar / Marina Torres, José Antonio


Revista de la Asociación de Inspectores de Educación de España / Nº 14
José Antonio Marina Torres
Filósofo, ensayista y pedagogo español.
Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia
Resumen
Numerosas investigaciones han estudiado los distintos factores psicológicos, sociales, económicos que influyen en el abandono, pero a la vista de que esos datos no nos han ayudado a resolver el problema. El autor plantea un enfoque distinto, considerando que lo que hay que explicar no es el abandono, sino, al contrario, la asistencia a la escuela, la prolongación de los estudios.
Abstract
A great amount of research on school-dropout has studied the different psychological, social and economic factors that have an influence on it. Nevertheless, since these data have not helped us solve the problem, the author proposes a new approach, consisting of explaining not school-leaving but school-attendance rather, and continuation of studies into further education.
El abandono escolar preocupa en todo el mundo. Técnicamente es un modo de medir la situación educativa de una nación, utilizado en toda la Unión Europea a partir de la Conferencia de Lisboa del año 2000. Es el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que han alcanzado como máximo la educación secundaria inferior (obligatoria) y no continúan estudiando o formándose a fin de alcanzar el nivel que para el siglo XXI se ha definido como deseable: la educación secundaria superior (postobligatoria). En España, tradicionalmente se ha medido el "fracaso escolar", es decir, el número de alumnos que no consigue alcanzar los niveles exigidos en la educación secundaria obligatoria. Pero en el resto de Europa se prefiere medir el éxito educativo, considerado como la tasa de acceso a la educación secundaria superior. Sin embargo, conviene tener presente también los datos del fracaso escolar, si queremos tomar medidas eficaces, porque es evidente su enorme influencia en el abandono. En nuestro país, a principios de los 90 era del cuarenta por ciento, y desde mediados de esa década nos hemos estancado alrededor del 30-31 %, sin que las sucesivas reformas educativas hayan servido para reducir esa cifra, que está escandalosamente lejos del 10% marcado por la Unión europea. Sin embargo, el hecho de que haya comunidades como el País Vasco o Asturias con un 16 %, mientras otras como Valencia con un 37 y Baleares con un 40, muestra que el problema puede tratarse con mayor o menor eficacia.
Numerosas investigaciones han estudiado los distintos factores psicológicos, sociales, económicos que influyen en el abandono, pero a la vista de que esos datos no nos han ayudado a resolver el problema, intentaré un enfoque distinto, considerando que lo que hay que explicar no es el abandono, sino, al contrario, la asistencia a la escuela, la prolongación de los estudios. Parto de una constatación muy elemental: estudiar e ir a la escuela no es un deseo natural -como jugar, estar con los amigos, o dedicarse a las aficiones personales- , y por lo tanto hay que averiguar las causas de ese comportamiento contracorriente, para intentar extenderlo a toda la población joven. Además, como activista educativo, me interesa ir más allá del mero análisis sociológico y proponer soluciones.
Así pues, la pregunta esencial es: ¿Por qué continúa sus estudios un adolescente? Las respuestas más frecuentes son las que siguen:
  1. Le gusta estudiar.
  2. No le gusta estudiar, pero ve que es la única posibilidad de tener un trabajo decente o de alcanzar un estatus social aceptable.
  3. No le gusta estudiar, no le preocupa todavía el futuro, pero lo hace por presión familiar o del entorno social más próximo.
  4. No le gusta estudiar, no le preocupa todavía el futuro, no tiene presión familiar, pero le parece la mejor manera de pasar el tiempo.
  5. No le gusta estudiar, quiere trabajar, pero no encuentra un trabajo y vuelve a los estudios.
15 de noviembre de 2011

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