15 de março de 2012

Colombia: Violencia escolar


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Lo sucedido la semana pasada en una institución del norte de Bolívar, en donde un alumno que discutía con un amigo por la utilización de un computador en la sala de informática, lo asesinó, prende las alarmas de la intolerancia de los jóvenes en las instituciones y fuera de ella. A diario se viven casos de violencia escolar, se agreden física y verbalmente, se hurtan sus útiles escolares y llevan hasta drogas y armas blancas.
La violencia en las instituciones se está convirtiendo en una amenaza grave a nuestro sistema escolar, con lo que hacen falta medidas urgentes para atajarlas. Es imprescindible poner énfasis en la necesidad de diferenciar con precisión entre las distintas categorías, tipos o manifestaciones de conductas, y desarrollar programas de intervención y prevención.
Así, la única solución ante estos fenómenos no sería la mano dura. Ya que no se trata de accidentes fortuitos o aleatorios no pueden ser abordados y tratados de manera aislada con castigos ejemplarizantes, expulsiones y cambios de institución. Los actos violentos están sujetos a un gran sistema de relaciones interpersonales, donde las emociones, los sentimientos y los aspectos cognitivos están presentes y configuran parte del ámbito educativo, así como ligados al ámbito social de la escuela y, en especial, a las situaciones familiares de cada alumno, a la relación emocional de él o ella con sus padres, los modelos paternos y maternos de disciplina, las relaciones mutuas entre los cónyuges, etc.
Hay que generar un marco de prevención y participación de los menores y jóvenes como medio de abordar el problema de los comportamientos inadaptados, fomentar la convivencia y valores de tolerancia, solidaridad y cooperación, que favorezcan el desarrollo integral de los niños y jóvenes. Hay que apostar por un desarrollo integral de la persona y por una educación en valores, en donde participen la comunidad y las autoridades educativas hacia formas de funcionamiento interno y de comunicación interpersonal que sean más realistas, más flexibles, más participativas y más negociadoras.
De no iniciarse procesos de prevención y formación pacífica y en valores, muchas instituciones se verán abocadas a presenciar conflictos entre los estudiantes, o seguiremos teniendo actos violentos entre ellos.
Anuar Cortázar Cáez. Cascajal, Magangué.

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