Aporte de Araceli Mateo de Comunidad de Educadores para la Cultura Científica sobre el Documento Ciencia, Tecnología e Innovación para el desarrollo y la cohesión social. Programa Iberoamericano para la década de los bicentenarios
Abierto el debate sobre el documento Ciencia, Tecnología e Innovación para el desarrollo y la cohesión social presentado por el Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad del Centro de Altos Estudios de la OEI bajo la coordinación de Mario Albornoz, me dispongo a participar del mismo con la finalidad de contribuir humildemente desde mi lugar de docente secundaria.
Pienso que la vocación hacia la investigación científica se forja desde los primeros escalones de la escuela secundaria y que los docentes resultan un factor de fundamental repercusión en las inclinaciones de los alumnos. Los profesores trasmiten además de sus conocimientos, sus gustos y sus pasiones. Vuelcan en sus clases su forma de ser, de pensar y de sentir. Un docente que ame la ciencia es capaz de movilizar las mentes de los adolescentes del aula hacia ella.
De ahí la importancia de formar maestros, además de idóneos desde lo intelectual, comprometidos con la actividad científica. Para esto sería más que conveniente encargar la educación de los futuros profesores a las universidades. Nada impide que las casas de altos estudios se organicen a fin de posibilitar la incorporación de jóvenes con vocación docente que cursen los primeros años de la carrera de grado universitario junto con los otros alumnos alternando su preparación con las materias pedagógicas propias del profesor secundario. Se asegura de esta manera una mayor excelencia en lo científico.
Otra cuestión a tratar que no deja de tener importancia en la promoción del conocimiento es la valoración adecuada de los cursos dictados por la universidad a los que pueden asistir y rendir los docentes de nivel medio. Se da el caso de que, a la hora de decidir sobre los puntajes de cursos, con misma dedicación horaria y modalidad, dictados por la universidad sean menos valorados que los dictados por institutos terciarios. Lo mismo sucede con los cursos para docentes planificados por organismos internacionalmente reconocidos, como los de la OEI. Tales situaciones acrecientan el descontento de los profesores por ser tanto injustas como injustificables, sobre todo cuando a nivel leyes educativas nacionales y provinciales se promulga la articulación entre la universidad y la escuela. Realidad de algunos países latinoamericanos que raya la incoherencia.
Un docente comprometido, amante de su quehacer y de la ciencia encuentra herramientas eficaces que motiven a sus alumnos. Las visitas a empresas, plantas industriales, laboratorios, del ámbito privado o estatal, resultan una influencia de peso en el acercamiento del joven a la realidad de la ciencia y la tecnología. En este aspecto es decisivo el estímulo que la escuela debe brindar al docente para la organización de las salidas, facilitándole la posibilidad de sacar a los alumnos del aula minimizando los trámites burocráticos sin descuidar la seguridad debida de la salud y bienestar de los alumnos involucrados. Así mismo los establecimientos industriales deben considerar en la apertura de sus puertas a la escuela, un elemento positivo de promoción que los lleve a planificar un espacio permanente de extensión educativa en la misma empresa.
La frecuencia de la participación en experiencias de laboratorios de química, física y biología, contribuyen a la inclinación para la búsqueda de soluciones y por lo tanto hacia la investigación. Aquí, no solo importa el equipamiento inicial de tales laboratorios sino que hay que asegurar el mantenimiento y reposición de los elementos que por el solo uso se desgastan, consumen o rompen. Hacer compatible las leyes es otro factor para considerar, la necesidad de limitar o impedir el acceso a drogas con fines ilícitos no debería ser obstáculo para que las escuelas puedan adquirir sustancias tan comunes en un laboratorio como el hidróxido de sodio. Situación que se da en algunos países que reglamentan la compra de sustancias por políticas antinarcotráfico interfiriendo en el uso que se le da en un laboratorio escolar. Todo esto sin ponderar que las cantidades de drogas que se consumen en un laboratorio escolar no son compatibles con las que se necesitan para procesar drogas ilegales.
Cabría también fortalecer desde el estímulo económico o en los antecedentes para el escalafonamiento docente, la participación del profesor secundario en las olimpíadas, en los concursos, talleres, seminarios y proyectos científicos, a todo nivel organizativo, que tengan o no una extensión hacia la comunidad, aunque no trasciendan las paredes de la misma escuela pero que signifiquen un fomento de la cultura científica y tecnológica.
Al comienzo de esta nota creí que no tenía nada que agregar a un documento tan completo como el citado anteriormente y que justifica esta reflexión y crítica a situaciones que traban de alguna medida y sin ninguna razón el desarrollo científico y tecnológico de una región.
Ciencia, Tecnología e Innovación para el desarrollo y la cohesión social. Programa Iberoamericano para la década de los bicentenarios
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24 de agosto de 2012 El documento que aquí se presenta tiene el propósito de constituir un aporte para una discusión amplia y generosa, cuyo resultado sea un diagnóstico compartido y un conjunto de propuestas que puedan transformarse en un programa común, en este momento histórico en el que se conmemoran los bicentenarios. El conocimiento científico y tecnológico es una de las principales riquezas de las sociedades contemporáneas y un elemento indispensable para impulsar el desarrollo económico y social. La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido- en herramientas necesarias para la transformación de las estructuras productivas, la explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación, la educación y otros requerimientos sociales.
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